Travesía

Pena y alegría batallan en mi interior. Golpe a golpe, no se atisba derrota ni victoria en este amago de contienda. No hay púgiles reales y la pelea parece estar amañada desde el principio. No se hacen apuestas, está todo vendido.

Caídas a la lona desde un bando, hielo y agua para el otro. El orgullo del derrotado invierte el sino, la suerte cambia de esquina y surge una nueva víctima. Ambos prisioneros, ambos conmigo.

La alegría es sacudida por la pena, el desasosiego hinca las rodillas ante la serenidad del inconsciente. Un eclipse diario, el bien contra el mal, lo de aquí y lo del más allá. 

Y surge el tiempo, medicina para la esperanza y espada de Damocles permanente. No hay tiempo, el tiempo es ahora y no puede esperar la respuesta por más tiempo. Busca, afronta, encuentra y absorbe la dureza de un mal gesto, lo bello de una mirada y quédate con eso.

Abrir el alma, partir de cero, sabiendo que siempre una parte de ti estará bloqueada, sin acceso. Quizás ahí es dónde esté la verdadera derrota, aunque de esa ya se encarga el tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s