A paso lento

Caminaba a paso lento por la acera estrecha de mi calle. Desconozco su nombre, pero entendí su historia nada más verle. Delante de mí, con su traje bien planchado y su sombrero de diario, derrochaba elegancia en su transitar.

Caminaba a paso lento, con su mejor perfume, con la cara suave del recién afeitado y con una media sonrisa en su boca. Tras él, un rastro de melancolía eterna.

Caminaba a paso lento, vestido con tonos otoñales y con una única nota de color, la que brotaba de sus manos. Colores que radiaban vida, flores cuidadosamente recogidas. Seguramente él mismo se encargó de ello, la ocasión lo merecía.

Caminaba a paso lento. Mi memoria me devuelve a un día de lluvia, pero el Sol quiso rendirle un homenaje y le acompañó en su paseo. Algo de luz y alegría bañaban su rostro, notablemente apagado. Demasiado se habían regado ya esas mejillas y algunas gotas más le caerían al llegar y al volver de su destino.

Caminaba a paso lento, porque esos tiempos de prisas ya se habían terminado. Él iba de visita y ella le estaba esperando, también sin prisas, como cada día, dispuesta a secarle las lágrimas y devolverle esa sonrisa con la que viene a verla, todos los días desde hace ya unos años.

Caminaba a paso lento rumbo a su destino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s