Por barrios..

Desde pequeño observo el mundo para imaginarme historias, pasados y vidas con las que el mundo en sí va rodando y de esa forma mi interior va creciendo.

Me fijo en detalles nimios. Me invento nombres. Creo a mi manera relatos que me ayudan a sobrevivir.

Y la otra tarde, detenido ante un semáforo, con los cristales del coche apuntalados para que el aire acondicionado no huyera despavorido por el calor, vi una escena que me hizo sonreír por lo bajini.

Serían las cuatro y media. Yo me situé en el carril de en medio de una avenida plomiza. Una joven de no más de veinticinco años a mi diestra en su coche recién matriculado y una pareja de avanzada edad a mi siniestra, ambos peinando canas y primaveras.

La joven cogió su móvil. Abrió su aplicación de wasap, supongo. Escribió un mensaje y lo dejó en el sillón del copiloto.

La pareja guardaba silencio. Ambos tenían la mirada puesta en el infinito. Ambos con gafas de sol. Ambos en su mundo de arrugas y costumbres.

Y entonces mi cabeza empezó a funcionar..

Quizás la joven le habría puesto un mensaje a sus amigas para decirles que acababa de recoger su coche nuevo. Pero le habría entrado un mensaje de la nueva historia de amor que ha surgido entre risas con un chaval del gimnasio. Y al morderse el labio no dejaba de mirar y sonreírse ante la última foto que él le había dedicado en su instagram, donde los amores duran un estado de veinticuatro horas.

Quizás la pareja regresaba del lugar del mismo lugar donde iban a almorzar una vez a la semana. Se habían sentado en la misma mesa. Habían descorchado el mismo vino y de gustado los mismos entrantes. La cuenta había sido la misma y la propina no había sufrido aumento. El uno del otro era la sombra donde los latidos se refugiaban. Y cuando me dispuse a determinar el porqué de ese mutismo, sus manos se buscaron, se palparon, se sintieron seguras…

El semáforo cambio de color. Los tres coches nos pusimos en marcha y en menos de treinta metros nos separamos.

En el último instante, la joven tenía hilvanada la felicidad en la mirada..

La pareja caminaba entre soledades compartidas..

Y yo.. Yo volví a poner la presentación de los mafiosos, sabiendo que la felicidad va por barrios.

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