Lucha

No te rindas, que no estás solo. Aprieta fuerte el puño, frunce el ceño y agárrate con fe a la barandilla de la vida.

No te agobies, no ganas nada. Lo que sea que venga, vendrá sin tu permiso, pero ayúdanos a cerrarle las puertas, a entablar las ventanas. 

Que entre el sol de la primavera y riegue tu otoño, que pase el invierno entre nosotros, siempre quedará el verano en los recordatorios.

Sonríe con ganas. Enseña, aunque sea con una leve mueca, lo feliz que eres. Quéjate, por supuesto, pero que no se enteren.

Lanza besos, los directos y los que llevan remitente. Todos valen, todos cuentan, pues puros salen y alegres llegan.

No te rindas, que estás tú contigo, y aunque tuya es la batalla, juntos celebraremos tu victoria.

Yo, me alegraré con volver a darte la mano la próxima vez que te vea, como siempre, con un hasta luego en mis labios.

Un comentario

  1. Precioso reflexión en los tiempos que estamos. Pero hay que ser fuerte y pensar siempre que se puede con todo, que todo pasa, aunque traguemos lágrimas y sonriamos con los ojos, por no tener fuerza para hacerlo con la boca. Siempre mirar al frente dónde se vea un rayo de luz, aunque lo veamos muy lejano. Pero hay esperanza.

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