Desde arriba

Hola amiga, ¿cómo estás? Sé que llevamos mucho tiempo sin vernos y mucho más sin hablarnos. Y eso que hubo un tiempo en que no podía vivir sin ti. Te buscaba todas las noches e incluso cuando me retenías me dejaba llevar y amanecía junto a ti. Con las tempranas molestias de los terceros, siempre tan inoportunos, que cortaban rápidamente nuestro esperado momento de serenidad.

Ya no camino de noche a tu vera y cuando paseo a oscuras ni apareces en mis recuerdos. Te siento cerca, como siempre, a veces hasta te miro, pero lo hago tan de refilón que casi no te percibo y aun sabiendo que ahí sigues vigilante no te busco con mi mirada. Simplemente te cruzas conmigo, no soy yo, y ya no es lo mismo.

De veras que hay momentos en los que te echo de menos, pero el tiempo me ha hecho acostumbrarme a tu ausencia. No es que tu hueco esté ocupado ahora y me niego a pensar si es para mejor o peor, no es necesario. Mi sentir ya no te necesita y ¿quién soy yo para contradecirle?

La de veces que lancé mis suplicas al cielo, con lágrimas y sin ellas, triste y hasta contento. Mis secretos dejaban de serlo solo contigo, yo no me cortaba y daba rienda suelta a mi verborrea sentimental. Y como siempre, allí estabas tú, sola e impasible. Eras la única que siempre me escuchaba, a veces no me decías nada pero yo me contestaba a mi mismo haciendo tuya mi respuesta y así conversábamos.

Sé que alguna vez te aprovechabas de las nubes pasajeras y desahogabas tu agobio producido por mis palabras. Otras desaparecías por completo, quizás harta de escuchar mis penas y alegrías o simplemente no te dejaban aparecer. Nunca te lo tuve en cuenta, ¿cómo hacerlo? Siempre entendí que no eras solo mía y que estarías cansada de ser el amor de todos. 

Al fin y al cabo todos te anhelamos, te miramos buscando calor para nuestras almas y nos evadimos mirándote. 

Por eso todavía hoy pienso en ti, amiga Luna.

Un comentario

  1. Preciosa descripción de esa forma del ser humano tan fea. Cuando se tienen las cosas , ahí, siempre, no se le da ninguna importancia, no lo apreciamos, cómo si tuviéramos un derecho, solo cuando se pierden, es cuando se da cuenta de lo que se tenía . Por eso hay que apreciar todo.

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